La tercera temporada de
Mourinho en FC Porto, fue también la más exitosa, ya que culminó con la conquista de la Uefa Champions League en 2004 en Gelsenkirchen (Alemania). Pese a ser el dominador del fútbol portugués en los últimos 30 años, el contexto en el que llega el actual técnico del Real Madrid al club de los leones era el más desfavorable posible tras tres (dos y medio) cursos de sequía.
En la temporada 2002-03, el club había llegado a la senda de la victoria de la mejor manera posible, al menos lo parecía ya que a la liga se le sumó la Copa de la Uefa en una final mítica en el Estadio de la Cartuja de Sevilla, frente a Glasglow Rangers.
La prestación se vio superada por la 2003-04 y coronó a un equipo de leyenda.
El futuro campeón no fue favorito en ninguna de las fases de la competición, ni siquiera en la liguilla en la que parecía que el Olimpique de Marsella tendría segunda plaza del grupo. Nada más lejos ya que Porto solamente fue superado por Real Madrid y pudo dejar en la cuneta también a Partizan.
No parecía ser un equipo brillante, y si algunas veces lo fue no como resultado de la premeditación. Todo el trabajo se orientaba a la practicidad, no a la estética.
Cada componente del grupo de “guerreros” consiguió llegar a su “zona de desarrollo próximo” con la ayuda de un técnico que buscaba el límite y que a la vez asumía todo el estrés al que se sometía el equipo.
De cualquier manera no había estrellas en un plantel en el que coincidieron jugadores como Maniche, Costinha, Derlei, Carlos Alberto, que nunca más estuvieron a ese nivel. Contaba a su vez con leyendas como Vítor Baía (que había fracasado en Barcelona), Jorge Costa, Pedro Emanuel y con los Ricardo Carvalho, Paulo Ferreira, Deco… Que despegaron hasta triunfar como futbolistas.