domingo, 18 de noviembre de 2012

Farense 1 (4)-1 (5) Beira Mar



l gran espectáculo que se ha vivido solamente es posible cuando las eliminatorias de Copa se deciden a un partido, se igualan entonces las fuerzas y se hace posible todo aquello por lo que el fútbol llega a ser lo que es. La esperanza, la incertidumbre y la competición.

Beira Mar, proveniente de la Liga Zon Sagres, visitaba a un Sporting Clube Farense, invicto en el tercer escalafón del fútbol portugués y que se enfrentaba a un equipo de Primera División por primera vez en 10 años.

Fueron claramente mejores los locales a la hora de hacer una lectura global del juego. La definición por penaltis fue un detalle, la parada de Rui Rego a Diop y el lanzamiento decisivo de Nildo no resumen un choque que se disputó de igual a igual entre dos equipos alejados por dos categorías.

Comenzaron mejor los locales, pero Beira Mar se adelantó prácticamente en la primera jugada en la que creó peligro, o lo que es igual, la primera vez que Abel Camará pudo recibir sin los agobios a los que lo sometió Anselmo y le dio el gol a Nildo.

Quizás haya sido la diferencia entre los dos equipos, la definición, ya que la sensación de peligro siempre fue de favor de los locales, principalmente cuando Ibukun o Lourenço eran los protagonistas.

Tras el empate, Beira Mar sufrió más si cabe y respiró gracias a que el juego se interrumpió en varias ocasiones.

Y el empate al descanso era una buena noticia para el equipo de Primera División. Beira Mar estaba vivo a pesar de la intensidad y empuje de un Farense que jugó al cien por cien todo el partido.

La segunda mitad tubo la misma tónica, pero a las figuras de Lourenço e Ibaku se sumó la de Caju, desde el lateral derecho. El estrés de los visitantes fue a más a cada minuto. La conexión entre el público y los jugadores fue absoluta, por lo que psicológicamente Farense alcanzó un plus importante.

En los últimos 15 minutos Beira Mar fue a más, Dias dio más presencia al centro del campo, Nildo tuvo oportunidades, Serginho aportó desde su entrada... La razón: Farense se había desgastado mucho pero aún así los "Algarvianos" fueron los dominadores del juego hasta el final.

La prórroga fue un exiguo premio para un Farense que era el ganador a los puntos de un combate que a priori sería desigual.

El tiempo extra fue un partido distinto, mandó Beira Mar, sin ser abrumador el dominio el gol pudo llegar en varias ocasiones claras. Farense era un equipo que había llegado a la extenuación y que llegaba al desempate mediante lanzamiento de penaltis con la sensación de que el partido podría haber acabado antes, a favor durante 90 minutos y en contra desde entonces.

Los 10 lanzamientos lanzados, 9 fueron gol, no hicieron justicia a un Farense que dejó una grata impresión. Beira Mar, por su parte recibe un estímulo, superó una eliminatoria en la que no fue mejor.

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