La última vez que vi en directo a Ubay Luzardo con la camiseta de SC Farense, fue en la recepción en el Estadio de San Luis a Atlético CP, en abril de 2014.
El partido fue una exhibición del defensa español, que además de marcar un gol, dominó su sector sin dificultades. Ese día, pese a recibir un golpe tremendo, jugó los 90 minutos. Al terminar, las secuelas eran visibles. Ubay tenía la cara hinchada y la desorientación permanecía una hora después de finalizar el juego.
La verdad es que ahora le doy mucha más importancia que entonces. No hay que obviar algo que a muchos no gustó, que fue que tras no llegar a un acuerdo para renovar, su siguiente destino fue SC Olhanense, pero sabiendo de la secuencia, ¿qué se le puede reprochar a un jugador que lo dio todo por el equipo, hasta el punto de poner en riesgo su salud? Y eso es lo que hizo Ubay no solamente ante Atlético.















